El Trabajo Infantil en Bolivia

martes, 30 de octubre de 2012



Tema ambiental. 

Por todo lo señalado, el sector minero no ha contribuido al desarrollo del país ni de las regiones. Por ello también, a pesar de que Potosí se encuentra en el segundo lugar como departamento exportador, ocupa el último lugar en calidad de vida. 
Hasta ahora, la minería ha generado empobrecimiento, Oruro y Potosí son dos 
ejemplos históricos. La deuda ecológica que tiene la minería con estos 
departamentos debe ser abordada en los planes y políticas nacionales y también en el Presupuesto General de la Nación, pero sobretodo en nuevas reglas de juego para la actividad minera y en el incentivo a otros sectores productivos con efecto multiplicador de gran importancia para estos departamentos como son el turismo, la producción ecológica, la cría de camélidos para lana y carne y paralelamente en la importancia que se debe otorgar al análisis ambiental y territorial de las localizaciones mineras antes de la aprobación de proyectos que pueden dejar mayores costos ambientales y sociales que ingresos reales, sobre todo, en las actuales condiciones legales existentes en el país. 
Por lo anotado, los miembros del FOBOMADE reunidos en la VIII Asamblea 
Nacional  señalan: 
• A partir de la exposición y análisis de  problemas concretos y de la situación de 
la minería en Bolivia, señalamos la necesidad de modificar el Código Minero. 
• Señalamos la necesidad de recuperar la soberanía nacional y de priorizar el 
interés nacional frente al interés transnacional, fundamental en la medida de 
su impacto social y también económico 
• En el núcleo del desarrollo sostenible está la contradicción entre el  uso y la 
conservación del recurso, debe reconocerse esta contradicción y establecerse 
un principio constitucional o rector para establecer el equilibrio. 
• En el periodo preconstituyente asumimos la necesidad de constituirnos en un 
actor protagónico en el proceso de reactivar el proyecto de reforma al Código 
Minero, bajo la lógica de transversalización de la problemática ambiental. 
• En el proceso del desarrollo del escenario constituyente nos comprometemos 
a jugar un rol mucho más agresivo en la introducción del análisis y enfoque 
ambiental. 
• El tema minero no puede ser abordado aislado del territorio, y por tanto de la 
relación con la tierra, sus habitantes y su entorno social y ambiental, es decir 
en su integralidad. 
• La actividad minera no puede ser observada solo como actividad extractiva 
sino que hay un entorno que esta sufriendo impactos. El derecho de las 
comunidades indígenas, sindicatos, campesinos y comunidades locales, debe 
también transversalizarse.  
• Frente a la posibilidad de reactivación de la actividad minera, resaltamos la 
necesidad indispensable de exigir el uso de tecnología ambientalmente lo 
menos degradante posible.  
• Señalamos la necesidad de revisar la modalidad del reconocimiento de 
derechos para el aprovechamiento de la actividad minera. 
• Planteamos la reposición de la regalía minera. 
• El nuevo Código Minero debe abordar también lo que está ocurriendo en 
regiones del Amazonas con la presencia de dragas brasileñas, la 
contaminación de ríos con mercurio con efectos en la pesca y la 
biodiversidad. 
  
Se plantea la desaparición de la Superintendencia Minera. 

• Resaltamos la necesidad de incorporar un principio constitucional para evitar  
la desaparición de la Autoridad Ambiental Competente y la institucionalidad 
para la aplicación de la Legislación Ambiental. 
Este documento recoge la discusión y debate llevados a cabo por los participantes 
de la VII Conferencia Nacional y los miembros del FOBOMADE presentes en la VIII 
Asamblea General del FOBOMADE, realizada en la ciudad de Potosí el 7 y 8 de abril 
del 2006, además de los valiosos aportes del Senador Santos Ramirez, Presidente 
de la Cámara de Senadores, la Dra. Claudia Barrionuevo, la Lic. Elizabeth López, 
todos ellos expositores de la VII Conferencia y la Dra. Marianela Hidalgo, 
especialista en derecho ambiental.



“Bolivia: Lo que pudimos crecer y no crecimos (2006 al 2011)”


“Bolivia: Lo que pudimos crecer y no crecimos (2006 al 2011)”

Producto Interno Bruto (PIB): Crecemos pero “no tanto”, como se cree…
El crecimiento económico de Bolivia fue del 4,42% en la gestión 2005. A partir de ese año la economía boliviana experimentó cambios de tipo estructural y de composición del PIB en las actividades económicas que generaron crecimiento.   
Entre el 2006 y el 2011 el crecimiento promedio del país fue del orden del 4,66%, es decir, solamente 0,24% superior al registrado el 2005.  
Hay que tomar en cuenta que el crecimiento de los últimos años se debe 
principalmente a la favorable coyuntura de precios internacionales para las 
materias primas que exporta el país -principalmente hidrocarburos y minerales- lo que ha permitido a su vez alcanzar niveles históricos de recaudaciones por tales actividades productivas vinculadas a los mercados externos, y con ello una mayor capacidad de gasto público, en muchos casos a través de políticas sociales. 

El 2005 el crecimiento del PIB vino explicado por la importante participación de actividades económicas como la agricultura, manufactura, transporte, Administración pública y la  Banca, aunque en términos de mayor incidencia, el crecimiento se dio principalmente en hidrocarburos, agricultura y manufacturas. Entre el 2006 y el 2011 el PIB sigue teniendo como principales actividades económicas a la agricultura, la manufactura, el transporte, la Administración pública y la Banca, con la diferencia que el mundo viene experimentando una generalizada subida de precios de las materias primas desde el 2006, con lo que los hidrocarburos y la minería pasaron a convertirse en las principales actividades económicas que favorecieron la expansión económica del país, si bien el crecimiento en promedio en los últimos seis años alcanzó al 4,66% .
La constatación empírica de la enorme importancia que ha adquirido la 
exportación de materias primas para Bolivia se dio en la gestión 2009, cuando se produjo una severa crisis económica mundial haciendo que los precios de los hidrocarburos y de los minerales caigan, ocasionando ello que el PIB boliviano que había crecido un 6,15% el año 2008, experimente una caída al 3,36%.  
Esta caída resultó fuerte además, por los “cambios estructurales” realizados en el país, derivados de la “nacionalización” de  los recursos naturales -entre ellos los hidrocarburos- con varias consecuencias, entre ellas la baja en la inversión extranjera por falta de seguridad jurídica e incentivos, y, el hecho que la economía se volvió altamente volátil pues pasó a depender cada vez más de las cotizaciones internacionales de las materias primas al haberse descuidado la agroindustria y la industria manufacturera, pese a que del  2000 al 2005 habían  sido importantes 
actividades generadoras de crecimiento económico y empleo en el país. 

El año 2010 se recupera el sector de hidrocarburos pero la minería comienza a decaer, lo cual incide al PIB a un crecimiento del 4,13% teniendo como principales actividades incidentes en su expansión, al transporte, hidrocarburos y la banca.  
Al tercer trimestre del 2011, de acuerdo a datos del INE, la tasa de crecimiento del PIB boliviano fue de un 4,98%, nuevamente gracias a  la recuperación de los precios internacionales de las materias  primas (minerales e hidrocarburos), la subida de los precios de los alimentos y la participación de la banca y transporte.